Colmenar, sábado 21 de enero de 2012
Tenemos por delante una estupenda mañana de sábado, el cielo está despejado y las temperaturas son invernales pero agradables, nada que ver con la gélida ola de frío que nos ha invadido estos últimos días. Aprovechando el buen tiempo, hemos quedado con la familia para ir a comer a algún pueblo cercano y a eso de las 13:30 nos ponemos en marcha dirección a Alfarnatejo. El paisaje es espectacular, delante de nosotros se alza majestuoso el Tajo de Gomer, a la derecha en la lejanía Comares, la atalaya de la Axarquía y un poco más abajo Colmenar, punto de paso obligado en el camino hacia Málaga. A la izquierda tenemos los imponentes Pirineos del Sur, inmensas moles de caliza que también dan nombre al restaurante en donde disfrutamos de una agradable comida al calor del fuego de la chimenea.
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Tras el café, reanudamos la marcha y seguimos subiendo. Pocos kilómetros más adelante, la provincia de Granada nos da la bienvenida y la ascensión se suaviza, hemos llegado al Puerto de los Alazores a 1.028 metros de altitud, pero seguimos avanzando un poco más. A lo lejos, ya se ve como la carretera empieza a bajar, hacia Riofrío y Loja aunque nuestro destino está más cerca. Nos detenemos justo antes de iniciar la bajada, ante nosotros un gigantesco farallón de piedra caliza nos obliga a mirar hacia el cielo para luego, al bajar de nuevo la mirada, en lo alto de una pequeña loma y a solo escasos metros encontrarnos con lo que veníamos buscando, las ruinas del búnker de los Alazores, una pequeña construcción defensiva levantada por la República en los primeros meses de la guerra civil.
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La verdad es que la construcción no es nada espectacular, se trata de una vieja estructura de hormigón en ángulo de 90º y de apenas 1 metro de ancho por algo más de 1,5 de alto en la que se abren pequeñas aberturas. Subimos hasta ella sin demasiada dificultad y una vez allí en su interior, mientras miramos hacia la carretera de repente, mi sobrino de 5 años transforma en metralleta el palo que se ha encontrado durante la subida y empieza a disparar por uno de los huecos, ra-ta-ta-ta-tá, ra-ta-ta-ta-tá, repite enérgicamente, por fortuna sin demasiada puntería.
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La visita es rápida pero antes de bajar, allí de pie frente a la inmensa mole de roca, me invaden sensaciones contrarias, emoción por estar ante una parte viva de nuestra historia y tristeza al pensar en la locura de la guerra y en la de nuestra guerra que castigó a estas tierras hace ahora 75 años.
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Homenaje a las víctimas en el cementerio de Colmenar
El pueblo de Colmenar a todos aquellos que murieron durante la Guerra Civil 1936-1939 defendiendo sus ideales
Colmenar, abril 1991 Descansen en paz
Loja, viernes 5 de febrero de 1937
A las 6:30 de la mañana las columnas motorizadas italianas del CTV "Corpo Truppe Volontarie" apoyados por la "Aviazione Legionaria" empiezan a avanzar por la carretera hacia Málaga dando así comienzo a su primera intervención en la guerra civil española. Este cuerpo de milicianos italianos está bien organizado bajo el mando del general Mario Roatta y además bien equipado. Cuenta con artillería, secciones motorizadas y carros blindados Fiat Ansaldo, pequeñas tanquetas de dos tripulantes que parecen meros juguetes en comparación con los monstruos de acero de finales de la 2ª Guerra Mundial, pero suficientes para combatir la escasa defensa republicana.
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La intervención italiana se enmarca dentro de la ofensiva general que se está llevando a cabo en la provincia. Por la costa avanzan desde el día 3 las tropas franquistas del coronel Borbón, mientras que la italianas lo harán por el norte divididas en tres columnas. La de la derecha avanzará hacia Villanueva de la Concepción, la de la izquierda hacia Zafarraya y la del centro, a las órdenes del general Edmundo Rossi "Arnaldi", hacia Alfarnate, Alfarnatejo y Colmenar. Mussolini ha reservado el bautizo de fuego de sus tropas para una campaña que no va a ofrecer especial resistencia, ya que la defensa republicana de Málaga es escasa y mal organizada. Tan solo el repentino desvío de fuerzas hacia Madrid había impedido su rápida caída en 1936.
Puerto de los Alazores, sábado 6 de febrero de 1937
Tras casi 7 meses de guerra ha llegado el momento decisivo, la compañía nº 10 de milicianos Aída Lafuente y el batallón nº 13 del ejército Mario D´Ancona, al mando de José Carrasco, se preparan para repeler el ataque de las fuerzas italianas.
Pocos días después del estallido de la guerra el 18 de julio de 1936, se organizan defensas en Zafarraya y en los Alazores. Estas unidades están integradas en su mayoría por milicianos, (jornaleros, albañiles y campesinos) en busca de la paga de 10 pesetas diarias por lo que la defensa deja mucho que desear. Los milicianos no cuentan con formación militar, carecen de puntería y no muestran gran respeto por la jerarquía de mando. Hombres y pertrechos son escasos, la República cuenta con 11.950 hombres, 8.132 fusiles, 57 fusiles-ametralladores, 33 ametralladoras, 22 morteros y 16 cañones para cubrir un frente de 200 kms. Al puesto de mando de Alfarnate le corresponden 1.479 hombres, 1.244 fusiles, 6 ametralladoras, 9 fusiles-ametralladores y 5 morteros abastecidos de suministros desde Colmenar.
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A pesar de la escasez de material, el Puerto de los Alazores está bien defendido, se han instalado alambradas en la loma y la carretera y el gran farallón de piedra impide que el búnker sea flanquedao por la derecha. Se han puesto además piedras y vegetación en su parte superior para camuflarlo de los ataques de la aviación. La moral de los hombres es alta, pero a todas luces incapaz de hacer frente al bombardeo de la "Aviazione Legionaria" y al intenso fuego de artillería y de mortero al que son sometidas sus posiciones. Se producen duros combates durante todo el día pero finalmente los milicianos se retiran ante el avance de los blindados que ya enfilan la bajada hacia Colmenar. El frente se ha roto y lo mismo ha ocurrido en Zafarraya por donde las columnas italianas están penetrando en dirección a Viñuela ante el repliegue republicano.
Colmenar, sábado 6 de febrero de 1937
Las noticas no tardan en llegar al pueblo, los fascistas ya bajan por la carretera de Alfarnate y vienen en dirección a Colmenar buscando la ruta de los Montes. El pueblo, al igual que muchos otros, se queda vacío. Muchos vecinos huyen al campo a refugiarse en antiguos cortijos abandonados y otros se marchan en dirección a Málaga y a la costa, mientras los alrededores del pueblo son bombardeados por los aviones italianos.
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Puerto del León, domingo 7 de febrero de 1937
Las columnas italianas dejan atrás Colmenar rápidamente y suben por la carretera de los Montes en dirección a Málaga. A 16 km de la capital son detenidos por las férreas defensas del Puerto del León, emplazamiento que se ven obligados a tomar al asalto con granadas de mano.
Málaga, lunes 8 de febrero de 1937
A las 7:30 de la mañana las columnas del coronel Borbón que avanzaban por la costa entran en el barrio de Huelin. Las fuerzas italianas ya han llegado a Málaga y bajan hacia el mar por Fuente Olletas al tiempo que los destructores Cánovas y Canalejas entran en el puerto. A las 14:00 horas, ambas fuerzas nacionales e italianas desfilan por el centro de una ciudad desierta y derruida.
La guerra había terminado para Málaga, pero no para muchos malagueños que huían por la carretera de las costa hacía Almería y que serían bombardeados por los buques nacionales y la aviación italiana en uno de los episodios más infames de la guerra.
Bibliografía
GONZÁLEZ LÓPEZ, FCO. MIGUEL: República y Guerra Civil en la Axarquía, el caso de Colmenar. Málaga 2008. (La fotografías entiguas del artículo forman parte de este libro)
GONZÁLEZ LÓPEZ, FCO. MIGUEL: República y Guerra Civil en el municipio de Alfarnate. Málaga.
BEEVOR, ANTONY: La Guerra Civil Española. Crítica 2005.
Enlaces
http://servicios.diariosur.es/lahuida/main.html
República y Guerra Civil en la Axarquía. El caso de Colmenar






















