Colmenar, un pueblo con sabor a miel
Acércate al mundo de las abejas, las colmenas y los apicultores, y aprende cómo son, cómo trabajan, y cómo obtienen las ricas Mieles de Málaga.
Conoce la historia de la apicultura desde hace 8000 años hasta la picultura moderna.Los usos y propiedades de los productos de la colmena. Y el importante papel que juega en la apicultura en la conservación del medio ambiente.
Descubre el pueblo de Colmenar, la capital de los Montes de Málaga, un pueblo con sabor a productos artesanos y tradicionales: miel, embutidos, queso, vino, pan... Y déjate seducir por las fantásticas vistas desde la Ermita de la Virgen de la Candelaria, y disfruta de un fantástico paseo por las estrechas calles del casco antiguo.
Instalaciones
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Descubre el mundo de la apicultura
Versión completa (15 minutos) − English version − French version
Folleto informativo
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Un poco de historia
La miel, forma parte de nuestra cultura desde el principio de la humanidad. Los primeros documentos históricos que reflejan actividades humanas, las pinturas rupestres, ya representan acciones de recolección de miel (Levante español: Cueva de la Aranya, Bicorp, Valencia, de hace 8.000 años; Cova Remigio, Castellón; Barranc Fondo, Castellón...)
En Andalucía tenemos numerosas referencias de historiadores romanos (Justino, Plinio...), a la actividad apícola de los tartesios, que, hace 3.000 años, desarrollaron una industria apícola con trashumancia de colmenas y explotaciones de miel y cera del Mediterráneo. Uno de sus reyes, Gárgotis, es conocido con el sobrenombre de “El Melícola”, y su hijo Abydis llevó las colmenas a tierras más lejanas.
Andalucía es también la cuna de las primeras agrupaciones de apicultores, en la Edad Media, las Santas Hermandades de Colmeneros de Sevilla..., y de la introducción de la colmena de panales móviles, a través de Dª Berta Wilhelmi, en 1888.
Actualmente, España es el primer país apícola de la UE, con 2.500.000 colmenas, seguido de Grecia con 1.500.000. El 50% de las colmenas españolas se sitúan en el Tercio Sur de la Península: Extremadura, Andalucía y Valencia, a partes más o menos iguales. Y Andalucía es un lugar de destino habitual de muchas de las colmenas de Castilla, Extremadura, Salamanca y Valencia, que aprovechan sus floraciones tanto silvestres como cultivadas.
A pesar de su importancia, el sector apícola andaluz, y el español, y el de la UE, se encuentran en un momento crítico. Europa es deficitaria en miel, en un 50% de su consumo. Y España en un 20% de su consumo. Esto facilita la entrada de mieles de China, Argentina, Uruguay... a precios de hasta la mitad de lo que sería un precio rentable para el apicultor de Andalucía. Solo las mieles de calidad superior alcanzan precios de mercado rentables.
Además de la globalización de la economía, el despoblamiento rural actúa en contra del sector. Este es una actividad que ha de desenvolverse en poblaciones rurales, en zonas poco habitadas, y condiciones poco cómodas. Por otro lado, es una actividad imprescindible para el mantenimiento de nuestro entorno, de la biodiversidad. Según datos del Departamento de Botánica de la Universidad de Sevilla, las abejas son responsables, por polinización, de la reproducción del 70% de las especies que forman el matorral andaluz (tomillos, alhucemas, salvias, retamas, cantuesos...). Y se ha de recordar que el matorral es la formación vegetal que más suelo cubre y protege de la erosión y la desertización.
Esto sin olvidar que por cada euro que una colmena produce en miel, polen, cera..., ha producido 30€ en polinización de productos agrícolas a su alrededor (girasol almendros, frutales...), según datos del Mº de Agricultura Francés.








